Recaida

Rabio de no poder.
Rabio de intentar.
Rabio de luchar.
Rabio de no parar de imaginar.
El fantasma no me vencerá.
Mas, ¿qué será de su esencia?
A veces deseo dejarme manipular.
30 Junio 2009

Rabio de no poder.
Rabio de intentar.
Rabio de luchar.
Rabio de no parar de imaginar.
El fantasma no me vencerá.
Mas, ¿qué será de su esencia?
A veces deseo dejarme manipular.
27 Abril 2009
Seré conciso. ¿Son ilusiones?
Existe un Universo hay fuera. Y sé que tiene un sentido. Lo creo así. Me impongo un raciocinio.
Pienso, y me vuelvo loco. ¿Tengo o no tengo sentido?, ¿tengo o no tengo suerte?
Lo tengo sin duda y la tengo en cantidad. Pero por más que busco mi lugar, no lo encuentro para mí.
Encuentro una razón para el Todo, y no para mi insignificante existencia.
Escribo para desahogarme, pero como lagrimas en alcohol, de nada me sirve.
Me pongo metas, y fracaso. Vuelvo a empezar, y no consigo avanzar. ¿Qué es lo que me falta? ¿Qué es lo que hago mal? ¿Por qué siento que no consigo llegar a los demás?
Tres son mis demonios. Tres dolores que no consigo doblegar. Soledad, mi reprimido ‘alter-ego’ interior y un irracional sentimiento a la persona que no me atrevo a mencionar. Consiguen desesperar.
Si tengo tanta dicha en mi vida, ¿por qué no veo más allá de mis egoísmos?, ¿por qué esos tres demonios me consiguen superar?, ¿por qué no consigo mejorar?
Lucharé por los demás. Y volveré a fracasar. Pero gran pecado sería no volverlo a intentar. Y si mis tres quimeras se quisieran reconciliar conmigo, ofrecería mis más humildes disculpas. Se vería la sonrisa.
¿Tengo una escala de valores equivocada, o me equivoco yo al hacerme esta reflexión?
Imploro a Dios que me guíe, por piedad. No sé ser “Ser Humano”.
Seré breve. ¿Parezco deprimente?
Seré conciso. ¿Son ilusiones?

25 Abril 2009
He aquí un grito escrito. He aquí un chillido de espanto.
¿Pues que clase de ser soy, que cómo caracol voy?
Intento acabar, y vuelvo a comenzar
Lloro, río, lloro, río... ¿Me entiendes o no me entiendes?
Termino para empezar. Olvido para recordar.
Y escribo para bocear, pues quiero llamar su atención.
27 Marzo 2009
3. Política
Y esto esta genialmente representado en otra forma obsoleta, anticuada, sin sentido también heredada de la Revolución. Las Izquierdas y las Derechas políticas.
Solamente llamar a estos dos enormes bloques ideológicos por "derechas" o "izquierdas" es hoy absurdo. Solo tuvo sentido en Francia y en un breve periodo de tiempo, en las que unos se sentaban a la izquierda y otros a la derecha en una cámara durante unos trágicos años para la nación gala.
Y es que en su hermana estadounidense, derechas o izquierdas no existían.
Por mucho que critiquemos en Europa a EE.UU. por su anticuado sistema, nosotros no somos mucho más modernos que ellos. Tal vez las escasas décadas que separan la Independencia de ese país con la revolución en Francia. O ni eso.
Como dije al empezar, caemos continuamente en los mismos errores que nuestros ancestros. Y somos incapaces de vislumbrar un futuro mejor, porque esta filosofía heredada por nuestros tatarabuelos se repite una y otra vez, con la misma forma. Es una visión esclavizante y monocromática de la vida. Derechas o Izquierdas, con sus diferentes tonalidades de Centro.
Las Izquierdas repiten una y otra vez en un lenguaje repetitivo, y con auto-legitimación de sus actos, que sus actos son el progreso, e ir en contra, es ir contra la libertad. Obsesionadas en vencer a una Derecha opresora, no dejaran de descalificar cualquier acto de esta. Sus actos podrían a veces llevar a instaurar buenas acciones, pero su ansia de progreso jamás las dejara estarse quietas, eliminando cualquier mejora previa, por otra que aparentemente es más moderna, pero que en realidad es peor. Ellos son el Derecho y la Justicia "y no se hable más." Quien no este con ella, está contra ella.
Las Derechas, por su parte, metidas en sus ansias económicas, pecan de lo mismo que las izquierdas, pero con la diferencia que los cambios introducidos no se cambiaran jamás, ya sean buenos, o desastrosos. Cabezotas. Temerosas de un enemigo como es la Izquierda para ellos, responden de la misma forma que sus contrarios. Quien esté en contra de la Derecha, está pervertido, y corrompe el progreso humano a una decadencia nunca vista. Como con las izquierdas, quien no este con ella...
No obstante, este juicio previo es muy injusto y generalista para ambas partes. Estoy exponiendo más bien una línea, o un estándar de lo que es en general según mi parecer y opinión. Una de las virtudes del ser humano es su singularidad, y que cada uno de sus miembros es un ser inigualable e irrepetible. Siempre habrá personas buenas, menos buenas, y malas en ambos bandos. Y nada es blanco o negro en las ideologías. Hay mucha mezcla de grises.
Pero la línea que siguen ambas directrices políticas es esa, con sus diferencias dentro de sus grupos internos. Y llevan organizando la manera de pensar de la sociedad ya mucho tiempo. En ese término, no hay demasiada libertad, pues la elección de una ideología, política y filosofía solo puede seleccionarse en dos opciones bastante parecidas en el fondo, a decir verdad.
25 Febrero 2009
El viento azufrado soplaba con fuerza, mientras me encontraba viendo el espectáculo con incómoda presencia. Rojo fuego que salía de los volcanes que al fondo escupían sin cesar lava con tal violencia, que parecía que la tierra emanaba pus. Un pus que desde el centro del alma brotaba en forma de roca incandescente.
Olía mal. Muy mal. Pero me daba igual. Desde mi sillón de roca dura observaba todo esto con magnífica sensación de superioridad. Mi corazón sangraba, y mi ser chillaba como volcanes en erupción. En aquel momento me vinieron unas ganas de reirme de manera sobrenatural, de manera loca, maniática… poderosa. Y que todos los seres sucumbieran de terror ante mi portentosa presencia.
Vestía una elegante casaca roja y negra. Unas botas oscuras de cuero que me llegaban casi hasta la rodilla. Los pantalones acampanaban con el mismo rojo que mi prenda superior. Elegantes puñetas negras adornaban mis muñecas.
Era arcaico. Era mi alma. Visión de mi mismo que saboreaba esa anticuada vestimenta como si me poseyera hasta lo más hondo.

Rayos destructores tronaban en el horizonte, confundiéndose en mis esporádicos gritos de desesperanza.
-¿No crees que te estas pasando un poco?- dijo una voz femenina por mi espalda.
-¿Qué más da?- dije yo.
-¿Cuánto llevas así?
-Respóndete tú misma.
-Dos meses, tres… diez años…
-Bien lo sabes, querida.- gruñí con sarcasmo.
-No me gusta hablar aquí. ¿No tienes otro lugar algo más… acogedor?
Me levanté de mi asiento y me volteé. Allí estaba ella. Más hermosa que nunca. Un vestido precioso blanco, con adornos y ribetes dorados. Aterciopelado, ceñido a su cuerpo, con el cuello alto, los brazos desnudos. La falda la llegaba hasta los pies, cayendo de una manera preciosa y glamorosa. Sus zapatos blancos acompañaban el resto del conjunto como si una sola pieza de museo se tratase. Su pelo azabache iba recogido dejando caer en su frente, y en su torso unos pocos y maravillosos mechones que la hacían más bonita aún.
-¿Qué quieres? – volví a repetir.
-Cambia el lugar. No me gusta.
Cerré los ojos emitiendo un bufido. Al abrirlos nos encontrábamos en una cafetería futurista de líneas suaves. La luz era tenue, y un ventanal que ocupaba la pared del fondo casi en su totalidad mostraba el planeta Saturno desde una cercanía artística. Las estrellas brillaban de fondo al compás del suave movimiento de rotación de la nave, que poco a poco iba mostrando más detalles del gigante gaseoso. La iluminación era azulada.

Mis ropas en ese momento cambiaron a un uniforme militar blanco y dorado, a juego con el vestido de ella, quien seguía vistiendo su magnifico conjunto.
-¿Contenta?
Ella sonrió, y yo me sobresalté. Me castigue por ello en lo más hondo de mi alma.
-No te fustigues. – me dijo- ¿quieres bailar un poco? Sé que te gusta.
-Sabes que no sé bailar.
-Sé, que aquí bailas como el mejor bailarín.
-¿Por qué me haces esto?
-Bailemos, cariño.
-No me llames así – no tengo derecho. No soy nada tuyo.
-Bailemos… por favor.
Una música suave y melódica empezó a bañar la estancia, mientras las sillas y las mesas del enorme salón que era la cafetería se iban apartando hasta desaparecer. Nos acercamos mutuamente, y mientras mi brazo derecho la cogía la cintura, mi mano izquierda agarraba la suya.
-Mucho mejor. Dónde va a parar.- soltó tranquilamente mientras se acomodaba en mi pecho.
Yo me mantenía tenso y erguido, mientras bailábamos al son de las estrellas, con el planeta anillado acompañándonos.
-Habla.- la ordené. - ¿Qué es lo que quieres de mí?
-¿Qué voy a querer?
Era tan suave, tan preciosa…
-Estaba a gusto solo. Me sacas de mí retiro, ¿y no quieres nada? Llevo sufriendo por ti estos últimos meses lo indecible. No me hablas, no me respondes. Me ignoras. Vuelves otra vez…. – hablaba desgarradoramente, mientras algunasn lágrimas empezaban a aflorar de mis ojos.
Ella silbo de manera tranquilizadora.
-… a mis pensamientos y no me dejas en paz cuando me he propuesto olvidarte. Pero luego en la realidad…
-Ya, ya.
-No haces nada. Te declaré lo que sentía, y ni tuviste la dignidad de ni siquiera rechazarme. Y ahora tengo que olvidarte en contra de mi voluntad, y sin saber la razón.
-Ya me conoces. Ya sabías que yo era así. Accediste a los riesgos tú solo.
-No es justo – sollocé- ¡Pero que te voy a contar a ti! Al menos podrías desaparecer y hacérmelo más fácil. ¿De qué me he enamoré? ¿Qué es lo que tienes?-
-Mi alma.
-Tu alma…
-Amas mi alma. No lo que hago, si no lo que soy. Ves en mi una belleza única e irrepetible, algo que no eres capaz de comprender, sino de sentir. Tengo muchos pecados y defectos, como tú. Pero tú me amas por encima de esas cosas que deploras y aborreces…
-¿Sabes? Cuando hace diez años me di cuenta de lo que sentía por ti, no me imaginé que estaría medio lustro pasando tu silencio, y que sería, tras varios intentos incapaz de olvidarte. Y sobre todo, fui incapaz de imaginarme tus desprecios.
-Cosas de la vida. Las personas no somos cómo te esperas.
-Te caíste del pedestal varias veces. Me parecías egoísta, egocéntrica, viciosa. Y a pesar de eso, te vi generosa, amable, pura...- continué.
-Te contradices, cariño.
-Te he dicho que no me llames…
-¡Cariño!
Bufé desesperado mientras continuábamos bailando. Era una escena de ensueño.
-A veces me daba la sensación que yo también te atraía. Me tratabas tan bien…
-Eso nunca lo sabrás. Aunque apostaría que no.
-Podrías decírmelo.
-¿Para qué, cariño?
-¡Por favor!
-¡Amor! – insistió la dama.
-Lo empeoras, así. ¿Quieres que dejemos el baile y me vuelva a mi trono infernal de desesperación.
-No. Aquí estamos a gusto.
-Me chillaste, me subestimaste… me enfade, te deje de habla un año… no te conseguí olvidar…
-Y me volviste a escribir una bonita tarjeta…
-Y volvimos a ser amigos… pero no nos veíamos.
-Las cartas e Internet tienen ventajas…- afirmó ella.
-Me dejaste de hablar a los dos años…
Ella emitió una sonrisa picarona.
-Ya te lo dije… te dije que no supe que me pasó.
-¿Cómo ahora?
-No lo sé. Tal vez ahora sí lo sepa.
-Cuatro años de silencio… y no sabes qué paso…
-¿Y quién lo sabe? ¿Sabes tú por que haces lo que haces?
-¿No me dijiste la razón real por vergüenza?
-Tal vez. Eres tan mono cuando te desesperas…
-Lo dudo.
-Haces bien dudando. En fin, esto último no ha sido ocurrencia mía, como bien sabes.
-Me volviste a hablar, y por fin volví a verte.
-Quizás aquí te subestimas tú. Te menospreciaste tanto, que cualquiera te aguanta.
-¿Tan grave fue mi error? Te agasaje con mis consideraciones y mis regalos nada baladí. Y mis esfuerzos en realizarlos tampoco lo fueron. Me quedaba hasta altas horas de la madrugada preparándolos…
-No debiste hacerlo.
-Después de vernos la comunicación empeoró. ¿Por qué?
-No tengo respuesta. ¿Demasiado pesado tal vez, cariño?
-¡Y dale con “cariño”!
-Tú los ofrecías gratuitamente sin pedir nada cambio.
-Ya. Pero no es justo acuchillar a quien te quiere incondicionalmente – la inquirí.
En ese momento me separé de ella. Y la música cesó.
-Llevo 10 años amándote. E intentado que lo que eres tú ahora no se convierta en un pedestal idealizado. Queriendo ser realista.
-Bonita manera de hacerlo obsequiándome con este precioso conjunto. – ironizó ella mirándose su propio porte.
-¿Por qué me dejaste de hablar? ¿Tienes pareja? Me rechazas y punto.
-Cariño, desde tu perspectiva tal vez. Pero ponte en mi lugar. Ando liadísima entre trabajo y estudios. No tienes la menor idea de lo que estoy pasando ahora. No me juzgues tan a la ligera.
-¿Cómo tú lo haces? – la acusé.
-Tal vez no lo haga. Te has respondido a decir que llevas 10 años detrás de mí. Después de tu última carta declarándote, las cosas quedaron expuestas, y tú no tenías oportunidad. Yo no tenía la obligación. No somos nada.
-Hablo la del “Cariño”.
En ese momento, todo el local desapareció en un viento huracanado, dejando tras de sí una calle de la época de la Grecia clásica con fuentes, esculturas, bustos y columnas adornadas con la figura de ella.
-¿¡Y qué hago con todo esto!? – la grité desesperado.
-Destrúyelo.
-¡No quiero! ¡Te amo!
-No te obsesiones conmigo. Esta ‘polis’ que me has dedicado es preciosa, pero es enfermiza.
-Si al menos quisieras hablar conmigo…
-¿Como ahora?
-Como ahora.- la respondí.
-Tú eliges. O te quedas con todo esto que has construido durante tantos años, o lo demueles hasta sus mismos cimientos.
-No es tan fácil. Pienso mucho en ti. Son diez años enamorado…
-Un día me casaré, tendré hijos tal vez…
-¡Basta! ¡Basta! – grité desesperado, a la vez que todo explotaba en mil pedazos en una explosión descomunal.
En aquel momento, tras una tormenta de arena proveniente de la destrucción del lugar, volvimos a aparecer en el salón dónde bailamos previamente.
-No lo entiendo. Apareces de una manera espectacular para sacarme de mi dolor, para ahora decirme que tengo que destruirte.
-Yo soy lo qué soy. Y te estoy agradecida de mi existencia. Nunca me imaginé que me harías tan preciosa. Nunca imagine que tu amor me embellecería tanto dentro de ti. Pero yo no soy ella.
-Me has hecho sentir, a pesar de no haber sido nunca nada tuyo, muy dichoso. Fue un sentimiento que nunca había tenido. Ni todo el dolor que me inflijas cambiará ese agradecimiento.
-Lo sé. Por eso soy tan bella aquí.
-No quiero olvidarte.
-Yo he aparecido en tu fantasía de dolor solo para hacerte razonar. Tú has de tomar la decisión de matarme o no. Mi labor aquí esta hecha, cariño.
Empecé a llorar incontroladamente.
-No he amado a ninguna mujer en mi vida que no seas tú. Solo he estado enamorado de ti. De tu alma de tú ser. Y me has destrozado tanto estos últimos meses que ahora me siento sucio e inservible. Me he percatado de que no soy digno de nadie. No quiero hacer sufrir a nadie con mi egoísmo, y mi existencia. Me odio. Me culpabilizo hasta del hecho de ser yo un hombre, que parece solo desear una mujer por el hecho de ser un sexo opuesto. ¡Cuando detesto eso! ¡Cuando eso es pura mentira! ¡Yo lo niego! ¡Yo lo maldigo! ¡Yo me maldigo! Por eso quiero volver al infierno del que me viniste a sacar antes. Al infierno de mi soledad.
-Eso te matará.
-¿Qué más da? Solo Dios me mantiene vivo y con esperanza.
-Aferrate a Él. Pero destrúyeme a mí. Yo no soy ella. Yo soy tú. Soy su idealización en tu mente. Tú mismo pones tus palabras en mi boca. Sabes que lo que digo es verdad, cariño. Busca tu vida. No la mía.
-Eres preciosa – lloré.
-Cariño…
-¿Sabes?, amor…
-Dime. – respondió ella.
-Lo que más me consume de todo…
-¿Sí?
-… es que esta conversación que hemos tenido nunca la tendré realmente contigo. Porque yo estoy soñando despierto, mientras realmente me halló en un tren camino a mi ciudad con los ojos cerrados y escuchando música. Porque está es mi fantasía personal. Porqué no me servirá de nada todo lo que hemos dialogado. Porque tú eres su idealización en mi mente, y no ella realmente, quien me ignora y me mata desde hace mucho tiempo ya. Y sobre todo…
-Amor mío…
-Porque todo esto no es más que un Sueño Perdido.
22 Febrero 2009
Tan hermosa era la flor,
Tanto la quise querer cuidar,
Que ahora sin su amor,
Solo pienso si la podré olvidar.
13 Febrero 2009
¿Y qué es el progreso? Dependiendo de lo que queramos entender por ello, progresar es avanzar positivamente en un sistema dado. Y siendo así, hemos progresado mucho los últimos 200 años. Tecnológicamente hablando, claro. Llenarnos de orgullo debería haber hecho proezas como llegar a luna; el volar; el motor de explosión; controlar tres de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza; reducir drásticamente las enfermedades; y sobre todo mejorar infinitamente la relación entre comida, terreno y gente trabajando en el campo; los servicios en las ciudades, tales como el agua potable, la calefacción o la electricidad, así como los servicios sanitarios, de transportes, etc.
Muchas cosas han cambiado desde que la primera persona se dignara a andar por este vasto mundo, tan miniaturizado últimamente. Y no tiene vistas a disminuir. Mañana no tendremos ni idea de lo que vendrá. Entonces nuestros hijos tal vez nos desprecien por ser tan primitivos. Sobre todo si su forma de pensar, y su filosofía, es la misma que la nuestra.
Volviendo al tema del progreso, hay que destacar que, aunque hayamos podido viajar hasta la luna, nuestro "progreso" es más bien insignificante, tomando toda la naturaleza humana en su conjunto.
El progreso es una buena meta si se quiere seguir un objetivo, pero cuando no hay fin, es una carrera alocada, de inesperadas consecuencias, que a lo único que conlleva es a un ciclo sin fin de repetición de pecados.
El progreso por el progreso, no es un progreso, es una aberración. Porque para progresar, somos capaces de los más terribles crímenes, en alas de un futuro resplandeciente, que con seguridad nunca llegara, pues es imposible llegar a un fin noble, sin usar medios nobles.
Y es que esta locura "progresista" y "conservadora" es una enfermedad que padecemos desde la Ilustración, y sobretodo, por la Revolución Francesa. Fue en aquel entonces cuando la filosofía giro a una visión materialista o idealista de la vida, perdiendo el "norte", como se suele decir.
Somos hijos de esa Revolución, y por mucho que creamos lo contrario, hoy en día no hemos "progresado" casi nada desde entonces, salvo escasas excepciones ignoradas o devaluadas.
Los mismos mensajes manidos, viejos y obsoletos que pudieran darse entonces, se dan ahora. Y antes que nada, primero indicar que mis conocimientos en Historia son pobres en comparación con un estudioso. Pero leyendo obras de entonces, conociendo la evolución de movimientos políticos, filosóficos, pseudos-científicos y sectarios me hace opinar de la manera más objetiva que puedo, que el "progreso" es una absurda invención que lo único que ha creado es odio y muerte, ya sea en su cara "progresista", como en su evolución, el tan odiado supuesto "conservadurismo".
Imponernos, por ejemplo, como meta progresista, el Saufragio Universal, hará que alguna vez se consiga. Y entonces, ¿qué camino seguir para seguir siendo progresista? Solo hay dos caminos. O proteger la meta alcanzada, y convertirse en conservador, o buscar otra meta, que perfectamente puede estar en contraposición con la anterior, y seguir siendo progresista.
Esta locura sin sentido, heredada por nuestros hermanos franceses es tan obsoleta hoy en día como lo era hace cien años. Pero que sin embargo nos parece novedoso, actual y moderno.
8 Febrero 2009
Esta serie es una reflexión que escribí hace año y medio. Son ocho apartados que ya publiqué en dos sitios de Internet. Y aunque ha pasado cierto tiempo desde que lo escribí, básicamente sigo esperando lo mismo.
1. Inicio
El ser humano es un ser muy olvidadizo.
Esto no se refiere a que tenga una mala memoria personal. No. Bien demostrado está la existencia de personas con extraordinaria capacidad para recordar cualquier cosa.
El ser olvidadizo se refiere a que es un ser, que a pesar de ser el único con historia documentada, cae una y otra vez en sus mismos errores. No importa las veces que se haya caído. Siempre se volverá a caer. Y no importa que sea la enésima vez, por que siempre parecerá ser la primera.
Tiene su lógica esta, digámoslo de alguna forma, deficiencia. Somos seres temporales. Venimos dados por una fecha de caducidad. Todas las experiencias acumuladas de un individuo serán perdidas a la hora de su muerte. Los jóvenes que sustituyan a sus mayores son de la misma naturaleza, pero sin los mismos recuerdos. Así pues, o se lee, o escucha lo experimentado por sus antecesores, o su propia forma de ser provocará hacerles caer en lo mismas pasiones que sus mayores.
Para poder superar esto, ya hemos dicho que los escritos, y en este caso, la Historia, ayuda a paliar los sufrimientos producidos por nos. Sin embargo, o no se comprende lo que se lee, o la naturaleza humana es más fuerte que cualquier experiencia transmitida, y en aspectos morales, fracasa estrepitosamente.
¡Toda una vida de experiencias no debería de ser obviada! Pero generalmente lo es. Y es tan obviada, que en la circunstancia que acontece hoy en día, nos creemos la última escala de un perfeccionamiento en continuo progreso.
Es fácil creer que la gente de hoy es mejor que la de hace cien años, y esta muchísimo mejor que la de hace dos mil años. ¿Por qué? Por el progreso.
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